El que paga la fiesta pone los músicos

LOC1 Hay un refrán que dice “el que paga la fiesta pone los músicos”, y parece ser que la clase político-empresarial del país ha sido y es experta en llevar a la práctica este dicho popular, y para que nos quede más claro el por qué , vamos a repasar un escándalo un poco añejo, pero que días atrás despertó nuevamente el interés de algunos.

LOC2 A mediados del mes pasado, el ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias Sánchez, hermano del presidente Arias, presentó un recurso de amparo ante la Sala Constitucional, tras conocer un nuevo informe de la Contraloría General de la República que hace referencia a algunas de las contrataciones efectuadas en el marco de las dos cooperaciones financieras no reembolsables aportadas por el BCIE en beneficio del Gobierno de Costa Rica.

LOC3 Recordemos que fueron 2 millones de dólares dispuestos por el Banco Centroamericano de Integración Económica, para contratar asesores de confianza. Después se conoció que fueron 84 los contratos realizados con ese dinero, el cual Rodrigo Arias prefirió dejarlo en las cuentas del BCIE, para – y escuche bien esto -“evitarse” las complicaciones que implica el manejo de dineros del sector público.

LOC1 Y bueno, ya todo lo demás es historia: Rodrigo contrató a sus amigos, conocidos y demás amigos de amigos para que le brindaran consultorías al Ministerio de la Presidencia y a todas y todos les pagó sumas millonarias por sus servicios profesionales, gastándose casi un millón 600 mil dólares en consultorías para imagen, prensa y consejería legal; también le pagó a varios asesores legislativos, a un mensajero y hasta para músico le alcanzó la plata.

LOC2 Y a pesar de que aquello ¡no olía para nada bien! el Área de Servicios Sociales de la División de Fiscalización Operativa y Evaluativa de la Contraloría General de la República elaboró una investigación sobre este caso, emitiendo un informe el 22 de octubre en donde determinó que: “en virtud de que la modalidad de ejecución acordada entre el BCIE y el Ministerio de la Presidencia, fue la de una cooperación financiera no reembolsable en bienes y servicios de hasta un millón de dólares para cada convenio, los fondos aportados por ese Banco conservan su naturaleza de fondos públicos internacionales, razón por la cual no le aplica la normativa interna de nuestro país”.

LOC3 Sin embargo, por alguna razón que aún desconocemos, pero que de fijo no es la conciencia de nadie, la División de Asesoría y Gestión Jurídica de la Contraloría General de la República, en resolución del 2 de febrero del 2009, decidió la apertura de un procedimiento administrativo de la hacienda pública contra el Ministro de la Presidencia. Posteriormente, el pasado 10 de febrero de 2009, la División de Fiscalización Operativa y Evaluativa de la Contraloría General de la República emitió un segundo informe respecto de este tema.

LOC1 Y Rodrigo Arias, muy indignado porque cómo que otra vez con la majadería de la platilla que el BCIE les regaló, informó que “en pleno ejercicio de sus derechos constitucionales presentó un recurso de amparo ante la Sala Constitucional “por irregularidades en el traslado de cargos y violación del debido proceso” en la pretensión del órgano director del procedimiento de la Contraloría de abrirle un proceso administrativo.

LOC2 Y agregó que “la donación del BCIE consistió en bienes y servicios en beneficio de programas de interés público del Gobierno de la República. La administración de los recursos y la ejecución de la cooperación estuvo a cargo en forma exclusiva del donante. Además, los recursos del BCIE no son fondos públicos ni fondos de origen público para los efectos de su administración y fiscalización; y que además, en la normativa nacional no existen disposiciones que regulen las donaciones de personas jurídicas internacionales de bienes y servicios, y estas se rigen por los términos convenidos entre las partes. La hacienda pública está integrada únicamente por los fondos públicos y por tanto, el régimen disciplinario existente se vincula a ese concepto.

LOC3 Y la Sala Constitucional le da la razón al Rodrigo Arias sosteniendo que “Tal y como lo señala el señor Arias Sánchez, efectivamente, este órgano contralor es el encargado de la fiscalización superior de la Hacienda Pública, encargo realizado por el Constituyente y posteriormente regulado por el legislador. También, resulta ajustado a la realidad que la competencia material de la Contraloría General de la República encuentra sus límites en el concepto de Hacienda Pública”.

LOC1 La misma División de Fiscalización Operativa y Evaluativa de la Contraloría ha reconocido que “nuestro ordenamiento carece de disposiciones específicas que regulen lo relacionado con la percepción de cooperaciones no reembolsables que sean dadas en asistencia técnica, bienes y servicios”

LOC2 Y como no hay ningún instrumento legal que norme el uso de donaciones de entes privados al Gobierno, acá pueden hacer una piñata y reventarla donde mejor les parezca sin darle cuentas a nadie. Por lo tanto, si algún funcionario público fuera llamado a rendir cuentas por “mal manejo de donaciones” no enfrentaría una causa penal, ni civil, sería más bien una amonestación personal o sugerencia de que la próxima vez que se embolse plata lo haga como los grandes: sin dejar rastros.

LOC3 Ellos escriben las leyes, y se las hacen a la medida, piensan en todo, no se les pasa nada, por eso es que les queda como anillo al dedo el viejo refrán: ellos tienen la plata y ponen la música que más les suena.

LOC1 Lo que pasa señores y señoras, es que nosotras y nosotros, no bailamos ese ritmo.

se le aflojò la cuerda

Estimado don Julio:

Por este medio queremos dirigirnos, con un poquito de respeto, a ud y a todos los personajes que tienen una forma de ver el mundo de una manera similar… y claro! También queremos que todas las demás personas que nos escuchan, que por suerte no piensan como este señor, nos pongan mucha atención.

Don Julio, demás personajes y queridos radioescuchas: en Honduras no sea ha roto LA DEMOCRACIA. Por si no sabía, don julio, en ningún país se practica una verdadera democracia… en este mundo hay muchas mentiras.

Lo que se rompió fueron los lazos ideológicos de la política liberal y empresarial hondureña que se venía practicando en un circo llamado por USTEDES como democracia, la maldita democracia de arriba.

Queremos recordarle que durante el famoso periodo de transición democrática centroamericana nuestros pueblos hermanos lo que vieron y vivieron fue el gane de las elecciones de las oligarquías y grupos más poderosos.

Para que no les cueste entender, don julio y demás personajes, lo que hay en Honduras es un pleito entre los de arriba, pero que los de abajo –por variar- están sufriendo las consecuencias. Por variar los ricos y los políticos se tiran el pedo, y a los de abajo les toca olerlo.

Porque los que ven el mundo como usted don julio, los empresarios ultraderechistas, vieron amenazadas sus fortunas con los tibios intentos de Zelaya por arreglar las cosas en Honduras, y bueno, buscar la reelección. Necesitaban de frenar cualquier proceso de cambio social, por más tibio y desde arriba que fuera.

Lo que está haciendo la cavernícola oligarquía de Honduras es protegerse de que les saquen el menudo de las bolsas. Y para esto pagaron mucha plata a los medios de comunicación para crear un clima de miedo, cosa que para ud don julio es muy familiar.

Pero esto no fue suficiente, y la oligarquía criminal tiró a los gorilas a las calles y cerró todos los medios de comunicación. Una vez más, un pueblo hermano centroamericano, latinoamericano, ve a los militares reprimiendo a su gente en nombre de un gobierno. ¡Una vez más sangra Latinoamérica por culpa del corrupto poder!

Don julio, usted a pesar de que todavía caza fantasmas comunistas y tiene pesadillas con Chávez y Fidel Castro, rechaza a regañadientes el golpe de estado hondureño, no por lo que significa que los militares y la policía estén en las calles controlando el desorden, no porque estén golpeando a la gente que se manifiesta en contra de los oligarcas,

No porque hay toque de queda, no porque se eliminaron 4 derechos básicos indiscutibles hasta en los circos democráticos más famosos… Ud lo rechaza, se escandaliza y hasta culpa a Zelaya de esto porque se altera la institucionalidad del circo!!! Acaso ud tiene problemas para razonar lo que está pasando en Honduras? más allá de estarse preocupando por Chávez? De fijo es que le pagan muy bien en la Nazi-on por engañar a la gente.

A ud le vale un pito la represión que están viviendo nuestros hermanos y hermanas, le vale un pito todas las porquerías que están haciendo los oligarcas con su querida institucionalidad. Pero si los que se burlaron de la institucionalidad que ud defiende son los de su bando!!! Mándelos primero a ellos a respetar su adorada institucionalidad!

Unas cosas más, queridos oyentes, don julio y personajes afines, el pleito no se tiene que quedar arriba, la cosa no se resuelve sólo con la legalidad: vuelve Zelaya, y luego que? Cada kien para su casa como si nada?

El pueblo hondureño es el que tiene el poder para reactivar la memoria histórica de resistencia y lucha contra la oligarquía.

En las calles, en los trabajos, en las casas, en las universidades, colegios, escuelas, en la ciudad, el campo… Ahí es donde está el pueblo hondureño una vez más, con los fusiles en la cabeza, sin temor. Sólo ahí se construyen las posibilidades para transformar, desde abajo, lo que ustedes no kieren transformar.

Don julio y personajes afines, nosotras y nosotros rechazamos el sucio circo democrático que montan uds los y las poderosas. Nosotras y nosotros nos unimos al grito de rabia de los pueblos movilizados, hoy el pueblo hondureño.

Atentamente,

R8 de oct.

Palabras del SubcomandanteMarcos-radio8deoctubre sobre elecciones

La (imposible) ¿geometría? del Poder en México

¿O geografía? No, la geografía es eso de norte, sur, oriente y poniente.

¿O será la geología? No, ésa trata de las piedras (como eso de “qué bonita piedrecita para darse un tropezón”).

La geometría es lo de área, volumen, largo, ancho y no-sean-mal-pensad@s. Mmh… ya me estoy haciendo el chistosito.

Quizá porque a much@s no les va a gustar lo que vamos a decir.

Porque nos referiremos a la supuesta diferencia entre la derecha, el centro y la izquierda en la política de arriba.

Y luego pues están las complicaciones: ultraderecha, derecha moderada, derecha confesional, izquierda “leal a las instituciones”, ultra izquierda o radical, izquierda moderada, centro, centro-izquierda, centro-derecha, centro-centro, defensa central y centro delantero.

Pero allá arriba todos dicen ser una u otra cosa, según lo que diga el nuevo dedo, es decir, el rating.

Así que a los que vemos un día en un lugar, al otro ya están en el opuesto.

Y hasta duele el pescuezo de ver cómo brincan de uno a otro lado.

O sea que un relajo. O una geometría imposible.

Para tratar de entender esa geometría hay que tomar en cuenta, según nuestra opinión, que el capitalismo en la globalización neoliberal está realizando una auténtica guerra mundial, en todas partes y en todas las formas.

Audio Marcos guerra capitalista

De esta manera, la guerra neoliberal ha desfigurado la política tradicional y la hace marchar al ritmo de un espot publicitario, y la destrucción provocada por la bomba neoliberal en la política ha sido tan efectiva que, también según nuestro modesto punto de vista, allá arriba no hay nada qué hacer.

Se supone que allá arriba, por ejemplo, hay centro, izquierda y derecha, Pero en tiempos electorales todos se amontonan en el centro.

O sea que como que la geometría se encoge y todos se amontonan en el centro gritando: “YO SOY”…

Y el centro no es más que una derecha moderada, una puerta a la clínica de cirugía plástica que transforma a los luchadores sociales en déspotas y cínicos.

En resumen, allá arriba reinan la indecencia, la desfachatez, el cinismo, la desvergüenza.

Esto es lo que pensamos de la geometría política de arriba.

Decir otra cosa sería mentir y tratar de engañar a quienes nunca hemos engañado: en primer lugar a nosotros mismos, pero también a la gente en general.

Nos produce rabia e indignación ver lo que vemos, y lucharemos para impedir que esos sinvergüenzas se salgan con la suya.

Porque es la hora de empezar a luchar para que todos esos que allá arriba desprecian la historia y nos desprecian, rindan cuentas, para que paguen.

“Nosotros no estamos en la onda electoral, pero por una cuestión ética, moral, como zapatistas, si vemos algo que esta mal pues lo tenemos que decir y lo que estamos viendo es que están haciendo un fraude allá arriba.”

“A nosotros no nos preocupa qué partido va ganar las elecciones, porque el que sea que quede, lo vamos a tumbar”.

Audio Queremos 02:51min 071215 del 09:40 al 12:30

Todas las anteriores son palabras del subcomandante insurgente marcos, de el ejercito zapatista de liberacion nacional

Desde radio8deoctubre queremos crear caminos diferentes a los que nos propone la mini-clase politico-familiar-empresarial que el mundo y la globalizaciòn nos impone.

Creemos en la solidaridad y en el minimo de poder que tenemos todas la personas.

Creemos que las personas somos capaces de usar nuestro poder para caminar nuestros caminos limpios, felices y libres, al margen de las polìticas explotadoras y represoras.

No creemos en las banderas ni en las leyes de los padres de la patria, que no nos conocen, no nos escuchan, no nos ven, no viven lo que nosotros vivimos.

Creemos en la tierra, en la gente, en las lagrimas, en el amor, en el hambre, en el sol, en la vida que nos da el agua, en el arte, en la rabia.

Creemos en usted

y en usted

y en usted.

Creemos que la lucha no es entre nosotros, las hermanas y los hermanos.

Los reponsables de los daños a nuestro espacio, agua y aire, estàn arriba, pero son poquitos, nosotros somos màs.

Creemos que podemos cambiar cada una y cada uno, sin necesidad de un o una pseudo-super heroe, que lo que quiere es armarnos y ponernos a matarnos entre nosotros y nosotras y meternos en su sangriento y absurdo juego de dominantes y dominados.

Creemos que el sistema electoral està obsoleto y vacìo.

Creemos que la supuesta autoridad que entre comillas nos proteje y que por otro lado nos domina, es ridìcula y que no es màs que un papel muy antiguo, arrugado y apunto de desaparecer.

Creemos en la capacidad de todas y todos de crear.

Queremos un mundo donde quepan muchos mundos.

Nuestras vecinas “las mujeres pecadoras”

De “A ras del suelo”

Luisa González, Costa Rica

Narradora Allá por el año 1912, la Puebla era el barrio más pobre, más sucio, escandaloso y relajado de la capital. Zona donde crecían a sus anchas el vicio, la miseria y la prostitución. Allí en esa zona, “zona de tolerancia”, estaba ubicado “mi hogar, mi dulce hogar”.

La fama de La Puebla se debía fundamentalmente, a que en ese barrio estaba instalada una veintena o más de prostitutas de la más baja calaña, cuyo negocio daba al barrio los colores más crudos, violentos y grotescos.

Para nosotros, chiquillos hijos de familias proletarias, las calles y las casuchas donde vivían aquellas mujeres, constituían un espectáculo diario, incitante, lleno de misterio, de curiosidad, de picardía y de instrucción morbosa y precoz, sobre los más escabrosos temas sexuales.

Unos y otros, todos los güilas, tejíamos clandestinamente, las más absurdas y extrañas fantasías sobre la vida y milagros de eso que llaman “mujeres de la vida alegre”, “mujercillas”, “putas”.

Sabíamos que la palabra “puta” era una vulgaridad y una malacrianza que nunca debía decirse; así lo aprendimos desde el día en que la tía Chana le restregó un chile picante en l los labios a mi primo Carlos a quien le gustaba andar diciendo el indecente vocablo.

“Mujeres de la vida alegre”, ¿por qué las llamarían así?, ¿de la vida alegre?, ¿de cual vida?. No. No eran alegres aquellas mujeres cuyos rostros extraños se grabaron muy hondo en mi mente infantil.

Todos los chiquillos del barrio sabíamos mejor que la tabla de multiplicar, los nombres y leyendas que circulaban de boca en boca acerca de la ordinaria vida de las mujercillas de La Puebla. Alguna vez, ingenuamente hasta se nos ocurrió jugar de “mujercillas”. Nos vestimos con unos trajes largos de nuestras tías, nos pintamos las mejillas y los labios, y nos pusimos a quemar hojas secas, imitando los sahumerios que enciende esas pecadoras.

Una vez intrigados por la malicia y la curiosidad preguntamos a la tía Chana: ¿por qué a esas señoras les dicen “mujeres de la vida alegre”?

Chana ¡No sean sacalas, ni preguntones, ustedes no están en edad para saber esas cosas. ¿Quién los tiene preguntando lo que no les importa?

Narradora repuso Chana, dándonos un empujón, mientras nos hacía saber que esas preguntas debíamos apuntarlas en la lista de los pecados, como malos pensamientos que teníamos que confesar al cura de La Dolorosa.

Una carcajada estruendosa ahogó la regañada de mi tía Chana. Mis tíos zapateros, desde su mesilla de trabajo, contestaron con brutal crudeza nuestra pregunta:

Tío ¿Saben por qué las llaman de la vida alegre? Pues sencillamente porque son unas vagas, porque no tiene que trabajar para ganarse la vida: son unas frescas, se pasan pereceando todo el día, mientras uno está aquí sudándose la chaqueta.

Narradora Chistes y comentarios groseros y vulgares siguieron la discusión familiar, hasta que mi madre, enfurecida impuso silencio, para tratar de hacer respetar la inocencia de los niños que oíamos perplejos.

Madre ¡Cállense por dios santo! No sean tan relajados para hablar así delante de los chiquillos. Vean que en la familia tenemos tres muchachas que van para arriba.
¡Sinvergüenzas y bandidos que son los hombres!. Así que gozan bien de esas pobres mujeres, vienen luego a comérselas vivas, a despellejarlas, a burlarse de ellas.

Narradora ¡Qué extraño!, pensaba yo para mis adentros, mi madre parece defender a las mujercillas. ¿Por qué será? Allá, en lo más íntimo de mi corazón, yo sentía, con extraño temor que nosotros los niños, también teníamos cierta simpatía, tal vez dominada por la curiosidad y el misterio, por esas vecinas pecadoras que ponían notas tan pintorescas en el barrio.

Quiénes, sino ellas, fueron las que varias veces nos salvaron de una cuereada por haber perdido un diez o una peseta del vuelto de la pulpería. Muchas veces las vimos abrir sus carrieles perfumados para darnos las monedas que habíamos perdido o cachado secretamente para comprar botellitas de azúcar con licor.

Muchas veces se nos salieron las lágrimas cuando veíamos la ambulancia cargando a la pobre de Silvia, borracha y ojerosa, que le decía adiós a su gatita parda, que se quedaba maullando en la puerta desvencijada de su casilla.

Mí tía Chana nos jalaba de las orejas para evitarnos aquel espectáculo, y con vos entrecortada nos decía:

Chana ¡Chiquillos más tontos¡, ¿Por qué lloran por eso? ¿No ven que Silvia está borracha y que la policía tiene que cumplir con la ley?

Narradora Ella disimulaba, pero nosotros sabíamos que tenía un nudo en la garganta.

Nosotros le explicábamos que no eran por Silvia nuestras lágrimas sino por la pobre gata que maullaba como una bisagra herrumbrada. Entonces mi tía Chana preparaba una sopa de leche en un tarrillo y nos mandaba llevarle al pobre animal.

Éramos, como todos los niños del mundo, unos chiquillos buenos, sentimentales, generosos y agradecidos. Crecíamos en aquel barrio sórdido y miserable, como crecen tantas plantas entre la tierra seca y dura, pero en nuestras almas florecían los sentimientos que, a pico y pala, cultivaban con energía y gracia singular, mi madre y mis tías, en aquel hogar del barrio de La Puebla.

El largo viaje de las drogas

La primera gran droga del siglo XIX fue la morfina, uno de los derivados del opio, que fue la droga más consumida en el extremo oriente y cuyo tráfico provocó guerras y conflictos políticos de alto nivel.
La morfina, creada como medicamento, fue utilizada en la guerra civil estadounidense y otros conflictos bélicos por su capacidad para calmar el dolor. Pronto, la morfina fue utilizada por médicos, terapeutas y personas de la bohemia.
Poco después y cinco veces más poderosa, fue creada la heroína por la entonces pequeña farmacéutica Bayer y vendida libremente en todos los continentes durante muchos años.

La cocaína es aislada por primera vez en 1859 por la farmacéutica Merck y pronto se comercializa a gran escala, vendida como “alimento para los nervios” y “cura para la tristeza”. El psicólogo Freud fue en su momento autoridad mundial sobre esta droga, considerada en aquella época una “panacea terapéutica”. Como derivado de la cocaína nace la Coca-cola, que pronto se hará famosa en todo el planeta.
Las drogas fueron experimentadas e incorporadas a sus obras por artistas, escritores e intelectuales, especialmente la marihuana y el hachís, derivados del cannabis.

Pronto en Estados Unidos las drogas se empiezan a ligar a grupos sociales pobres y grupos étnicos. Los negros son ligados a la cocaína, los latinos a la marihuana y los irlandeses al alcohol.

Mientras tanto los médicos y farmacéuticos lanzan una batalla contra curanderos y yerberos con el fin de consolidar un monopolio sobre la producción de drogas. Las compañías farmacéuticas alían con la ola de puritanismo para poder controlar los fármacos.

Con las drogas en las farmacias y droguerías no se dan sobredosis ni estímulo a la criminalidad. A mediados del siglo XX los consumidores son personas de la segunda y tercera edad, bien integrados social y laboralmente que comenzaron a consumir morfina y cocaína por recomendación médica.
El discurso sobre las drogas, que hasta entonces había sido controlado por las farmacéuticas, pasa a ser controlado por los jueces y policías, qué son los que deciden cuando y en qué cantidades se recetan drogas.

La cruzada contra la cocaína y los derivados del opio hace que la policía encarcele a miles de médicos y farmacéuticos. Rápidamente cambia el tipo de consumidor: ahora son usuarios más jóvenes y más empobrecidos, con antecedentes penales y ligados al mercado negro.
La ley seca que se aplicó entre 1920 y 1933 prohibiendo la venta y fabricación de bebidas alcohólicas mandó miles de personas a la cárcel, disparando la corrupción, las bandas organizadas y el contrabando. Provocó muertos por intoxicación debido a alcohol adulterado y lesiones permanentes como ceguera y parálisis.

La prohibición de las drogas en Estados Unidos y en el resto del mundo va a llenar las cárceles de consumidores de marihuana, heroína y cocaína, impulsando la adicción a las drogas y todo un negocio creado detrás de grandes intereses.

La prohibición creó al traficante y el traficante al adicto.
En los años 30 aparecen drogas como la anfetamina y la metanfetamina, artículos de venta libre en farmacias para la congestión nasal, el mareo, la obesidad, la depresión y la sobredosis de hipnóticos. Como estimulantes del sistema nervioso, son diez o veinte veces más fuertes que la cocaína y mucho más baratos. Se usan por soldados durante la segunda guerra mundial y luego por gente mayor, estudiantes y amas de casa bajo el lema: “dos pastillas son más eficaces que un mes de vacaciones”. Tiene adictos de todas las clases, por lo que no son condenados socialmente.

Luego aparecen los barbitúricos, pastillas que aturden y desinhiben, legales y de venta libre en todo el mundo: los consumidores tienen siempre un tarrito en su mesita de noche.

En los años 50 nacen sedantes para la ansiedad como el Valium o la Diacepán, que son recetadas a miles de personas de forma médica y que todavía se consiguen en las farmacias a pesar de su altísima adictividad y efectos secundarios.

El papel de la CIA es importantísimo para comprender el tráfico de drogas en el mundo, ya que el gobierno estadounidense se dio a la tarea de apoyar a gángsteres italianos contra los sindicatos comunidades de la época, además de proteger a las tropas anticomunistas en Asia Oriental. La situación de Vietnam obligó a los gringos a aliarse con narcotraficantes de la zona, lo que aprovechó la CIA para exportar heroína a Estados Unidos.

Los primeros grandes traficantes de cocaína fueron altos funcionarios del gobierno de Batista en el exilio, o sea, anticastristas que huyeron a Miami y otras ciudades gringas. Durante la revolución sandinista, los gringos establecen el nexo con la Contra nicaragüense, financiada por carteles colombianos a cambio de introducir en la Yunai avionetas cargadas de cocaína.

Una gran parte de la producción y el tráfico están en manos de grupos “antisubversivos” financiados por los gringos y quienes se lucran no son indígenas ni campesinos, y ni siquiera se benefician las economías nacionales, porque una política de represión selectiva liquida en cada país el pequeño tráfico y la producción artesanal, consolidando precios de monopolio para las cúpulas de los ejércitos y la policía en toda Latinoamérica.

Desde los años sesenta, el director de la DEA -oficina de control de drogas en Estados Unidos afirmó que para luchar contra las drogas es necesario reducir su pureza y elevar el precio. Esta estrategia del represor coincide curiosamente con la conveniencia del narcotraficante, que se llena los bolsillos cuando la droga está mezclada y cara.
De hecho, la adulteración de las drogas para el mercado callejero provoca cualquier cantidad de muertes de adictos: el mercado de heroína muy impura multiplica por cien el número de muertes atribuidas a sobredosis. Esto se debe no tanto a la droga en sí sino a las sustancias químicas utilizadas para “el corte” del producto.

Durante los años 80, mientras las políticas neoliberales disparan la pobreza y ensanchan las desigualdades sociales, creando focos de miseria en las ciudades, los gobiernos y los medios de comunicación señalan a las drogas como una “plaga apocalíptica” y las responsabilizan de la inseguridad creciente.

De esta forma, al mismo tiempo que el negocio de la cocaína se consolida en todo el mundo gracias a la prohibición, se comienzan a desarrollar los derivados o también llamados drogas de diseño. Estos quimicazos como la piedra o crack, que son tanto analgésicos como estimulantes, nacen de la prohibición, a diferencia de las otras drogas que primero fueron legales y luego restringidas.

Son sustancias descubiertas por químicos y ensayadas en laboratorios o cocinas domésticas antes de ser lanzadas al mercado negro, como una respuesta de los traficantes a la cruzada contra las drogas. El tráfico clandestino está monopolizado (gracias a servicios secretos, ejércitos y policías) y crea drogas mucho menos puras y por eso más tóxicas.
La piedra, por ejemplo, que es cocaína cocinada con bicarbonato, resulta mucho más potente y barata que la cocaína, y por lo tanto más accesible para los pobres que cada día se multiplican en América y el mundo.

Tu otra cabeza, tu otra memoria. Eduardo Galeano

Desde el reloj de sol del convento de San Francisco, una lùgubre inscripcion recuerda a los caminantes la fugacidad de la vida: Cada hora que pasa te hiere y la ùltima te matarà.

Son palabras escritas en latìn.

Los esclavos negros de Bahìa no entienden latìn ni saben leer. Del Africa trajeron dioses alegres y peleones: con ellos estàn, hacia ellos van.

Quien muere, entra.

Resuenan los tambores para que el muerto no se pierda y llegue a la regiòn de Oxalà. Allà en la casa del creador de creadores, lo espera su otra cabeza, la cabeza inmortal.

Todos tenemos dos cabezas y dos memorias.

Una cabeza de barro, que serà polvo, y otra por siempre invulnerable a los mordiscos del tiempo y de la pasiòn.

Una memoria que la muerte mata, brùjula que acaba con el viaje, y otra memoria, la memoria colectiva, que vivirà mientras viva la aventura humana en el mundo.

Cuando el aire del universo se agitò y respirò por primera vez, y naciò el dios de dioses, no habìa separaciòn entre la tierra y el cielo.

Ahora parecen divorciados; pero el cielo y la tirra vuelven a unirse cada vez que alguien muere, cada vez que alguien nace y cada vez que alguien recibe a los dioses en su cuerpo palpitante.

Eduardo Galeano, da Memoria del Fuego – Las caras y las màscaras

LA DEUDA

NARRADORA
Sixto Encarnación caminaba cabizbajo, sumido en profundos pensamientos. Con la mirada parecía preguntarle a sus descalzos pies, sucios y encallecidos:

SIXTO
¿Por qué soy tan desgraciado? ¿Por qué tiene que ocurrirme estas cosas? ¿A mí que no tengo tierras, ni vacas, ni casa, ni nada? ¿Si solo tengo por fortuna cinco hijos hambrientos y una mujer encinta, mal cobijados en un miserable rancho, de una sola habitación, que apenas se mantiene parado?

NARRADORA
Iba pensando, pero no iba solo con sus pensamientos. Lo acompañaba, a unos pasos detrás, “carabina al hombro y bayoneta calada”, un guardia que lo conducía a la prisión de la Fortaleza, que distaba cerca de un kilómetro del Juzgado.
Lo que más recordaba con claridad era la voz del Juez cuando dijo:

JUEZ
Se declara a Sixto Encarnación Pérez, culpable de violar el artículo…. . de la Ley… y en consecuencia se condena a un mes de prisión correccional, al pago de una multa de 250 pesos, sin perjuicio de la deuda que tiene contraída con…

NARRADORA
Recordaba también con claridad, que el día anterior había recibido la citación del Juzgado de Paz para comparecer a la audiencia que tendría efecto al día siguiente, a las 9:00 de la mañana.

El campo donde vivía distaba a unos seis kilómetros de la ciudad. Y él, que no tenía siquiera un burro que lo condujera sobre el lomo, había realizado todo ese trayecto caminando. Desafiando las espinas del oscuro camino, con el estómago vacío y la esperanza de una prórroga.
A pie, hambriento, pero ya sin ninguna esperanza, seguía camino a la prisión.

Y mientras que en su mente se mezclaban tantos pensamientos, su rostro se iba contrayendo. Ya sus ojos no reflejaban la bondad natural que reflejan los ojos de los campesinos.
Su cara daba la impresión de que en su corazón se había albergado, no el odio, sino el asco. La repugnancia de tanta “legalidad”, de tanta formalidad y de tan poca justicia.
Recordaba también que su mujer le había aconsejado no ir al tribunal ese día.

MUJER
Vamonos a otro sitio, Sixto. Aquí no se puede vivir. Nos estamos cayendo muertitos y encima desto la deuda del Banco… Tenemos que hacer como mi compadre Damián. Ese se que se fue bien lejos. Lo citaron y se cansaron de citarlo y ya no lo molestan más…

NARRADORA
Pero Sixto Encarnación se negó rotundamente. Su compadre era un hombre y él era otro. Él pensaba que la ley debe cumplirse, más, cuando se ha contraído una deuda y no se ha podido pagar.

Ahora, cuando no había remedio, se culpaba de no haberle hecho caso a su mujer. De haber tenido un alto concepto del deber y haber confiado en la justicia.

Estaba consciente además de que Don Fulano y Don Zutano adeudaban cientos de miles de pesos, tenían tierras buenas, ganado y grandes casas en la ciudad. Sin embargo, nunca eran molestados. Y si eran citados alguna vez, ya sabrían ellos arreglar la cosa para que el Banco les prorrogara el plazo y se reenviara la causa.

Y no es que él no hubiese pedido eso. Había rogado. Casi implorado de rodillas, en nombre de la miseria y de su mala suerte que le aplazaran su causa, que le prorrogaran el plazo, que le dieran una oportunidad, otros créditos. Que la sequía y los bajos precios le hicieron fracasar la cosecha, que…

Pero el delegado del Banco había dicho que no tenía autorización para eso. Que tampoco tenían ellos la culpa de que la mayor parte de la cosecha se perdiera; de que no lloviera ese año, etcétera, etcétera…
Que al igual que a él, le había sucedido a cientos de campesinos. Unos estaban presos y otros habían huido, abandonando el lugar.

Le dolía la cabeza de pensar en su mujer y en sus hijos. ¿Qué comerían hoy, y mañana y pasado mañana y dentro de un mes, si es que aún sobrevivían? ¿Qué iba a ser de ellos, ahora que él no podía ganarse los cincuenta centavos “echando días” de sol a sol, trasplantando arroz en cualquier finca?

SIXTO
¡Si ellos pudieran…! Pero el mayor mis hijos apenas llega a los nueve años y mi mujer con ocho meses de embarazo…

NARRADORA

Y le dolían tantas cosas, que ya no sabía cuál le dolía más.

POLICIA
Por aquí,

NARRADORA
le indicó el sargento de guardia, señalándole la puerta que daba acceso a la Fortaleza, donde se acostumbra a registrar a los reclusos, antes de llevarlos a sus celdas.

POLICIA
¡Quítese la faja y sáquese los bolsillos!

NARRADORA
agregó secamente.

La brisa abatió con fuerza el endeble cuerpo de Sixto. Solo entonces reparó que habían llegado a la cárcel que se levantaba en el cerro, en las afueras de la ciudad.

Mecánicamente cumplió lo ordenado. Entregó una faja raída que apenas sostenía sus pantalones. Los bolsillos no contenían absolutamente nada. Asentía a todo. Parecía que ya nada le importaba. Lo registraron de pies a cabeza. Guardaron la faja en un viejo armario. Lo hacían siempre como medida de precaución para que no se ahorquen en sus celdas los presos desesperados.

Lo condujeron a la cárcel común, un edificio de mampostería sin pintar. Allí estaría acompañado de ladrones y asesinos.
Pero él no reparaba en nada. Ya todo le parecía igual. Fue a sentarse a un rincón de aquella estrecha y atestada celda y aún oía su propia voz implorando clemencia al delegado del Banco.

“El Juez decía que esa era una ley de fomento que tenía un carácter especial, en la que el Banco tenía la última palabra. Como funcionario judicial, él no podía hacer otra cosa que aplicar la ley”.

“El gerente de la Sucursal diría que son órdenes superiores”.

“El Consejo de Administración afirmaría que el Banco tiene mucho dinero en la calle. Que de alguna forma debe recuperarse para poder seguir prestando y colaborando al fomento y desarrollo de la agropecuaria nacional. Por eso habían ordenado esas medidas, igual para todos”

“El Gobierno hubiera dicho que la Ley es La Ley para todos” y nada más.

En todo eso pensaba, y su rostro seguía contrayéndose hasta quedar convertido en una masa amorfa, sin expresión definida, arrugada.

Un fuerte relámpago lo sacó de sus cavilaciones. En realidad eran ahora las cinco de la tarde, habían llamado a cenar y estaba lloviendo a cántaros.

Ahora llovía. El agua que debió caer cuando preparaba sus tierras caía ahora. Y con qué fuerza.No había comido. Tampoco quiso cenar. Le atormentaba saber que los suyos estarían hambrientos a esa hora… y más tarde.
La celda se había oscurecido. El cielo seguía muy nublado y en medio, aquella lluvia torrencial. Sixto hablaba a solas en forma extraña y casi imperceptible. Parecía delirar. Los demás reclusos le miraban con curiosidad y asombro, aunque él no lo notaba en absoluto.

SIXTO
¿Porqué llueve ahora? (con desesperación y dolor)

NARRADORA
le preguntaba a la pared.

SIXTO
¿Por qué no llovió antes? ¿Por qué?

NARRADORA
Calló de repente. Se recostó en aquel frío piso de concreto y poco a poco se fue quedando dormido.
Sixto Encarnación Pérez había decidido que tenía que dormir. Que necesitaba dormir para descansar. Que tenía que reponer energías, porque las necesitaría mañana, para pensar de nuevo…