TERRITORIO LIBERADO

Narradora Había una vez un policía feo con cara de policía que apareció volando entre los postes y los parquímetros del bosque y aterrizó al ladito de una tienda con viejita en el mostrador y caramelos de miel en los tarros de vidrio; un policía feo con cara de policía que le preguntó:

Policía ¿a dónde crees que vas?… es con vos el asunto, caperucita rojo de castaños cabellos y ojitos de colibrí asustado – ¿has visto los colibríes primor?-

Narradora un policía feo con cara de policía que después de volar volar volar por toda la ciudad tenía que verlo a él y a nadie más y decirle

Policía te me hacés sospechoso, a ver ¿qué traés en tu cestita de mimbre, carpeta de cuero, maletita café?

Narradora …y la abuelita tan lejos pero tan lejos que cómo la extrañaba para decirle cualquier cosa del corazón pero se murió, nada más…y él de veras no sabía de esas cosas.

Javier ¡Qué ojos tan grandes tenés, lobo!

Policía Lo más grande son las orejas, bobito: sirven para comerte mejor; me caés pero me parecés sospechoso, tal vez por eso me caés bien. Enseñame qué traés en tu maletita café, carpeta de cuero, cestita de mimbre con cositas para la abuelita clandestina.

Narradora Y Javier ya no supo qué ni cómo pasó y ya no importa…

Policía Te vamos a pegar si no colaborás, ya sabés que los animales grandes del bosque somos como si fuéramos los papis de los animalitos inconscientes como vos, cariñito, no te pongás pálido porque me pongo triste y pobrecito yo; mejor dame el carpeta y si estás armado cui da di to, mis amiguitos tan lindos te están apuntando a la cabeza y no les gusta los movimientos bruscos, se ponen nerviosos y cuidado, que yo tampoco soy manco, pasame tu maletita, no hagás que sufra de impaciencia.

Narradora Y cuando se dice la primera palabra ya para qué piensa uno en no decir las que siguen, aunque no se crea o se sepa o se viva o se sea. No importa.

Policía Y no te movás, por favor que va a salir movida la foto, ¿sí?, cui da di to que yo sé dónde llevan las pistolas los animalitos irresponsables como vos y ni siquiera alcanzarías a llevarte la mano allí por donde hacés pipí.

Narradora Y Javier que ni siquiera tenía el ziper descompuesto

Javier ¡Qué oreja más grandes, señor policía vestido de civil!

Narradora Y después de la primera palabra vinieron todas las demás como en cadenita hasta lo que ya todos conocen, damas y caballeros: una catarata de oraciones con el padrenuestro y tres avemarías que el cura le ponía de penitencia a Javier. No podía arriesgarse…todos muertos, te dijeron, los que no hablan se quedan todos muertos, como congelados, como las estatuas de marfil, uno –dos y tres, se quedan congelados porque el que se mueva pierde…

Javier (asustado) ¡Yo no nací para morirme!

Policía Todos nacimos para morirnos, corazón, pero a vos re va a doler más: te podés morir tantas veces, de tantas formas y a lo tonto, que ya me empezás a dar lástima; y yo sólo quiero que me digás dos o tres cositas, bobito, sólo dos o tres chiquitas, no seás bobito.

Javier Es que yo no sé…

Policía Entonces vas a tener lo que siempre quisiste, mi amorcito tan lindo, o sea un entierro de lujo con escolta militar y disparos de fusilería de verdad.

Narradora Y por unos carteles que qué le importaban, de puro estúpido, de puro animal –animalito-, de puro puro se le ocurrió hacerlos porque su hermano se lo pidió, y siempre su hermano, cómo no a su hermano. Su hermano se murió porque él canto, pero eso lo supo después, porque su hermano antes, – o sea mucho antes- lo llevaba a las manifestaciones…

Policía Traés algo ¿verdad?, por eso no me querés dar la maletita café. ¡Ajá!, estos carteles los hiciste vos solito y sin ayuda de nadie, no me digás que no , vos sos el subversivo, ¿me oíste?

Narradora Y vos creíste Javier, que una guerra con los animales grandotes podía ser a tu imagen y semejanza, tan pequeñita; que nada podía sobrevivir si vos no seguías vivo pero fijate que no te culpo del todo: los cobardes a veces también se van al cielo y juegan con los angelitos y le besan los pies a dios nuestro señor, ¡qué lindo! Porque nadie sale vivo, eso sí, de las manos rasposas de los guardias, y por esa maletita subversiva Javier iba a pagar el purgatorio en la tierra. ¡Qué lindo, un colaborador chiquitito chiquitito se convirtió en los cuarteles de la Guardia en un dirigente grandotote…

Policía Firmanos por favor este papelito, vos sabés (Yo, Javier…) y después grabanos este asunto para que salgás en la tele y después hablás con unos señores muy simpáticos que te van a hacer peguntas.

Narradora Y entonces vino el único momento de rebeldía, tontito rebelde:

Javier ¿y si no quiero?

Narradora Y una patadita en medio de sus patitas rebeldes y una carcajada de animal grandote convenció a Javier de que él era el muerto y ellos los eternos vivos. Y el dirigente grandotote –pero no tanto como los animalotes que lo tenían preso- se convirtió en estrella de cine en la televisión pero les faltó el maquillaje para que se viera hecho una chulada, ¡qué lástima!. Y después, antes de que pasaran por la tele el casette – o sea un día antes, o sea el día anterior a que los diarios sacaran sus fotos en todas las columnas del mundo- vino todo lo demás…

No señalés con el dedo que es de mala educación, te decía tu mamá, pero vos señalaste casas y amiguitos ¿te acordás? Y el policía feo con cara de policía agarró la maleta, la volvió a cerrar y a varios metros aparecieron varios policías apuntándote.

Policía Agárrenme a éste…las esposas…zámpenlo en el carro…

CIERRE MUSICAL ESCUPITAJO 00:10

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